Una nueva edición del Superclásico asoma con ese clima que no necesita presentación. Antes de que la pelota empiece a rodar, el partido ya se jugó en las declaraciones, en las bajas, en las dudas tácticas, en el césped del Monumental y hasta en una foto institucional que dejó mucho más para leer de lo que parecía a simple vista. River y Boca llegan en crecimiento, con señales futbolísticas distintas pero con una certeza común: los clásicos de este tamaño no se explican solo por lo que pase en la cancha, sino también por todo lo que se mueve alrededor.
La conferencia organizada por la Liga Profesional dejó una escena fuerte. Allí estuvieron Gonzalo Montiel y Leandro Paredes como voces de los planteles, pero también aparecieron Stéfano Di Carlo, Juan Román Riquelme y Claudio Tapia, en una imagen que tomó peso propio por el reciente distanciamiento entre River y la AFA.
Entre todos los temas que se tocaron, hubo uno que atravesó la escena: el estado del campo de juego. “No está en buenas condiciones”, dijo Montiel. “Condiciona un poco”, agregó Paredes. También hubo lugar para hablar del arbitraje. “Un poquito más de respeto”, pidió “Cachete” Montiel al referirse a Darío Herrera, mientras Paredes eligió una línea más medida y evitó atribuir intenciones detrás de posibles errores.
En la misma presentación, Riquelme buscó bajar el tono y reforzar la dimensión del espectáculo. “El Superclásico es único”, sostuvo el presidente del “Xeneize”.
Llamativa postal
La foto de Di Carlo junto a “Chiqui” Tapia fue la primera pública desde que River comunicó que dejaba de participar en las reuniones del Comité Ejecutivo, por lo que el reencuentro tuvo inevitable lectura política. A eso se suma un operativo de seguridad de enorme magnitud, con más de 1.800 efectivos, varios anillos de control y recorridos alternativos para el micro de Boca. Todo confirma que el Superclásico excede largamente lo deportivo y se transforma, una vez más, en un acontecimiento que obliga a mirar mucho más que la pelota.
Así llega el “Xeneize”
En ese marco, los dos equipos llegan con sensaciones parecidas en los resultados, pero no en la forma. Boca encontró estabilidad a partir de un medio campo que se apoya en el pase y la jerarquía de Paredes, con Milton Delgado como socio de equilibrio. River, en cambio, se perfila con una estructura más vertical, con laterales que empujan, un medio campo que intenta romper líneas y delanteros preparados para atacar espacios. Son dos maneras distintas de entrar al partido: uno pretende controlarlo; el otro, acelerarlo.
Boca, además, parece llegar con menos dudas.
Claudio Úbeda tiene prácticamente definido el equipo, con una única variante obligada por la lesión de Agustín Marchesín, que sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. En su lugar estará Leandro Brey, que afrontará su primer Superclásico en Primera. El probable “11” del “Xeneize” se perfila con Brey; Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Paredes, Delgado y Tomás Aranda; Miguel Merentiel y Adam Bareiro. La continuidad de esa base sugiere una búsqueda de sostener una identidad en un momento sensible.
Las bajas del “Millonario”
River, por el contrario, llega más condicionado por las bajas. Fausto Vera quedó descartado por un esguince del ligamento colateral medial grado dos, mientras Juan Fernando Quintero sufrió un desgarro en el psoas izquierdo. La ausencia de Vera golpea especialmente porque era una pieza central en el equilibrio del medio campo.
Eduardo Coudet debe reconstruir allí una zona clave y, según las últimas proyecciones, el “11” se perfila con Santiago Beltrán; Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Marcos Acuña; Aníbal Moreno, Juan Meza y Tomás Galván; Ian Subiabre, Sebastián Driussi y Facundo Colidio.
Entre cambios y dudas
La diferencia de perfiles se nota sobre todo en ataque. Bareiro le da a Boca una referencia más física, de fijación y descarga, mientras Merentiel agrega movilidad y agresividad para atacar rupturas.
En River, en cambio, Colidio aparece más centralizado que en otras etapas y Driussi llega en alza, con una racha goleadora que acompañó el repunte del equipo desde la llegada de Coudet.
A los costados, Montiel y Acuña prometen una proyección más agresiva, un detalle que puede inclinar el desarrollo si River consigue imponer amplitud y ritmo.
El otro foco estará en el arco: Beltrán parece llegar más afirmado en River, mientras que Brey asume una prueba de fuego inesperada en Boca. Todo compone una previa cargada, intensa y llena de señales.